lunes, 30 de diciembre de 2013

LOS VIDEOJUEGOS MEJORAN EL FUNCIONAMIENTO CEREBRAL.

Estudiantes de Enseñanza Superior que juegan regularmente a este tipo de juegos son capaces de registrar más objetos en un estímulo visual breve que los que no juegan. Además, los que juegan reelaboran la información más rápidamente, reconocen más objetos de un golpe y pueden cambiar de tarea con mayor facilidad.

Los videojuegos pueden modificar el cerebro de una persona y, según nuevas investigaciones, con frecuencia el cambio es beneficioso.

Una creciente cantidad de estudios universitarios sugiere que los videojuegos mejoran la creatividad, la toma de decisiones y la percepción. Los beneficios específicos son de una amplia variedad, desde una mejor coordinación ojo-mano en cirujanos a cambios en la visión que realzan la capacidad de conducir de noche.
De acuerdo con uno de esos estudios, las personas que jugaron videojuegos de acción tomaron decisiones 25% más rápido que otros sin sacrificar la precisión. De hecho, otros científicos han hallado que los jugadores más hábiles pueden tomar decisiones y actuar de acuerdo a ellas hasta seis veces en un segundo, o cuatro veces más rápido que la mayoría de la gente. Asimismo, los jugadores con experiencia pueden prestar atención a más de seis cosas a la vez sin confundirse, comparado con las cuatro de una persona promedio, dicen investigadores de la Universidad de Rochester. Los estudios no fueron financiados por las empresas que venden juegos de video y para computadoras y se enfocaron en adultos, en lugar de niños.
Los títulos de acción violentos que normalmente preocupan a los padres fueron los que proporcionaron los mayores beneficios. "Estos no son los juegos que uno creería que mejoran la mente", señala Daphne Bavelier, neurocientífica cognitiva de la Universidad de Ginebra y la Universidad de Rochester.

"Los videojuegos cambian el cerebro", afirma C. Shawn Green, psicólogo de la Universidad de Wisconsin que estudia cómo los juegos electrónicos afectan las habilidades. Sucede lo mismo cuando uno aprende a leer, a tocar el piano o a recorrer las calles de Londres, todas actividades que han demostrado cambiar la estructura física del cerebro. La poderosa combinación de la concentración y los gratificantes aumentos de neurotransmisores como la dopamina fortalecen los circuitos neuronales de manera muy similar a cuando el ejercicio forma músculos. No obstante, "los juegos definitivamente tocan el sistema de recompensa de una forma en que no todas las actividades lo hacen", explica Green.



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