viernes, 1 de noviembre de 2013

EL PORQUE DEL FENÓMENO "SE ME SUBIÓ EL MUERTO".

El síndrome de la vieja bruja (Old Hag), también conocido como "parálisis del sueño" es un trastorno del sueño aterrador que muchas personas padecen. Este síndrome es muy caracterizado por que la persona a menudo se despiertan en medio de la noche, incapaces de moverse o gritar, pero capaces de ver, oír, sentir y oler.
A menudo se acompaña de olores extraños, sonidos aterradores, apariciones de sombras o personas, y un peso en el pecho, haciendo la respiración difícil, si no imposible.  Se siente como si una persona estuviera sobre ti, asfixiándote -dicen los que lo han padecido.
Causas.
Expertos creen que ocurre cuando la persona se encuentra bajo mucha presión o estrés, y al momento de dormir el cuerpo aún sigue estando alerta sobre la amenaza (estrés) lo que dificulta la posibilidad de recuperar el organismo. Algunos circuitos neuronales siguen sobreexcitados y produce algunas pesadillas que la persona puede sentir que son reales, se despierta abruptamente para defenderse pero el organismo no responde rápidamente. Esta falta de respuesta se debe a que el organismo está en momento de profunda relajación. Se cree que los neurotransmisores GABA y glicina además de otros neuropéptidos disminuyen fuertemente la actividad de la corteza motora y sean los causantes o al menos contribuyan.
Tratamiento.
Para poder moverse, se recomienda relajarse y no perder la calma, ya que se trata sólo de un proceso temporal, en el que en realidad no corremos ningún peligro. Dado que la respiración se produce automáticamente, la persona sólo necesita percibir que está respirando con normalidad para entender que se encuentra en una fase temporal de parálisis del sueño.

Puede ser útil intentar mover zonas del cuerpo lentamente, como las piernas, manos o brazos; también abrir los ojos. Otra técnica consiste en intentar incorporarse de golpe. Tras vencer el episodio de parálisis, es conveniente levantarse de la cama y procurar estar despierto unos minutos, antes de volver a acostarse, para evitar que aparezca de nuevo el episodio. En algunos casos el médico puede recomendar la utilización de antidepresivos tricíclicos, por su acción inhibidora de la fase de sueño REM.


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